
01/03/2009
Reflexiones ante un discurso presidencial y sus implicaciones:
el discurso de Barack Obama
- Lilian Pagán
El hecho de
que un mulato haya alcanzado la Presidencia de los Estados
Unidos, PERSONIFICA la idea de cambio y justicia social. El
joven es atractivo y hace sentir bien a los estadounidenses, aún
a los Republicanos: “después de todo, si pudimos elegir un hijo
de la minoría, no blanco, cuando parecía imposible, tiene que
significar que somos esencialmente buenos”. La premisa es pues,
positiva, el marco de referencia actúa sobre la percepción en
una plataforma de actitud facilitadora, en la cual el componente
afectivo está muy presente.
Entra en escena el contenido del discurso del Presidente Barack
Obama, un maestro de los antagonismos y contradicciones, que le
sirven para sustentar sus razonamientos; inspira miedo y luego
confianza y habla de la irresponsabilidad de los grandes
ejecutivos, pero también de la familia y los padres; genera
inspiración y orgullo con ideas de grandeza del “pueblo
Americano”. Su estilo es siempre “profesoral” exponiendo primero
el argumento opositor y debilitándolo exponiendo las razones de
su propio punto de vista, como un catedrático explicando los
errores de sus alumnos.

Se mueve en el terreno de los opuestos, desde lo macro a lo
micro, responsabilidad gubernamental conjuntamente con la
individual. De lo local a su posición internacional. De la
aprobación de un Plan de estimulo trillonario junto con la
expresión de su preocupación por endeudamiento de las
generaciones futuras. Del futuro inmediato y más allá de la
crisis, habló de reformas de salud y educación, habló de
transparencia y contó historias personales. Dando siempre la
idea de que está considerándolo todo, que existe una luz al
final del camino.
Se refiere a todos y todo, tocando cada uno de los aspectos que
se desean oír: los negocios, los pobres, los envejecientes y los
niños, la clase media, y la alta, la transparencia absoluta, la
salud, educación, el futuro de sus niños; enfatizando cada
cierto tiempo la idea de que serán competitivos de nuevo en el
mundo, que alcanzarán de nuevo el liderazgo. Habló de todo lo
que la gente quería y esperaba oír.
Salpica, muy esporádicamente su discurso con el concepto de
“deuda heredada” “con la falta de regulación y supervisión” de
las administraciones pasadas, con lo que fustiga a los
opositores, pero no se detiene en la denuncia, sino que mantiene
su tono y posición conciliadora.
En otras
palabras: habla para la mayoría de la sociedad estadounidense en
la actualidad, conectando con la forma de ser y con la
estructura social. El resultado en la opinión publica parece ser
contundente: las encuestas según CNN: Un 68% cataloga el
discurso como muy positivo, aumentó el apoyo a su programa, un
82% estuvo de acuerdo con las iniciativas esbozadas, su reacción
al plan esbozado es buena, “aunque no se tengan muchos
detalles”.
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