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01/07/2004
ELECCIONES
2004 -
Marketing 101: El costo de un enfoque equivocado
- Danilo Guzmán
Una de las primeras tareas a
realizar por un nuevo contendor en un sector comercial
específico es el estudio profundo y detallado de este. Como
nueva empresa, al ingresar a un mercado maduro o establecido se
deben conocer los competidores, sus fortalezas y debilidades
tanto internas como externas así como otros factores para tomar
decisiones de base sobre las estrategias y tácticas de ingreso.
En base a este estudio se define una de las principales
variables del plan de negocios de la nueva empresa: el principal
adversario.
El progreso en un sector comercial es un proceso gradual. Una de
las primeras nociones de marketing en cuanto a la posición de
los competidores con relación al líder en un determinado sector
comercial es el enfoque de sus esfuerzos de comunicación hacia
el competidor más cercano entre las marcas de esa categoría, en
lugar de ir detrás del líder abiertamente. Es decir, el nuevo
competidor ataca las debilidades de los más vulnerables hasta
obtener el status o posición necesaria para abrirse frente
directo con el líder de su categoría. Existen excepciones a esta
regla-base: si el retador tiene una estructura comercial
adecuada y poder económico comparable con el líder, podría
ponerlo a temblar.
Por otra parte, el líder de una categoría nunca debe responder
directamente a los ataques de sus competidores; es decir juega a
la defensiva, mientras el resto de los competidores juegan a la
ofensiva.
Estos supuestos básicos de marketing solo son válidos mientras
las diferentes posiciones en una categoría se mantengan
rentables y posean un segmento del mercado que por lo menos le
permita subsistir. Es decir, aunque la una marca sea la segunda
e incluso la tercera marca en su categoría en el mercado, podría
mantenerse en el negocio y producir utilidades satisfactorias
para sus propietarios.
Pero que sucede en un panorama distinto como el marketing
electoral? Mientras en el sector comercial algunos competidores
pueden generar utilidades aun sin ser líderes en su categoría,
en el marketing electoral presidencial solo existe una posición
por las que todos apuestan: ganar la contienda electoral. En
este nuevo paradigma es evidente que algunas de estas nociones
básicas de marketing deben mutar hacia otra realidad: en el
marketing electoral presidencial, o eres el líder o eres nada.
Esta nueva restricción nos lleva a un único cuestionamiento: que
pensaba el equipo estratégico de Eduardo Estrella?
Ubiquémonos en el siguiente contexto: una grave crisis económica
en el país y un colapso del sistema financiero; lo que sumado a
otras situaciones redujo la popularidad del gobierno a un nivel
récord, posiblemente en la historia política dominicana, de
aproximadamente un 12%, mientras el candidato Eduardo Estrella,
del partido rojo gozaba de un 15% de intención de voto; todo
esto casi finalizando el 2003.
Está claro que la oposición y la campaña a sus opositores se la
estaba haciendo el Gobierno a sí mismo, mientras el candidato
morado y líder en las encuestas del momento enfocaba su campaña
en los aspectos positivos de su pasada gestión, con una campaña
que aunque no tan coherente como la del partido blanco, funcionó
satisfactoriamente.
Luego de unos meses, la popularidad de Estrella comenzaba a
descender, mientras que la del candidato oficialista ascendía…Que
pasó con la estrategia de Estrella? Le atacó una mortal falta de
enfoque: decidió que su contrincante era Hipólito Mejía.
Está claro que el equipo estratégico del candidato Estrella
estaba frente a la crónica de su muerte anunciada: el gobierno
se está haciendo oposición y Leonel Fernández le está haciendo
un daño sustancial. Qué hizo pensar al equipo estratégico de
Estrella que era necesario enfocar más ataques en el candidato
oficialista, y no hacia el líder en ese momento y eventual
ganador de la contienda? O efectivamente creía su equipo
estratégico que los reformistas apoyaban fervientemente a
Hipólito Mejía?
Estas acciones del equipo de Estrella no hacían mas que agudizar
la polarización entre los blancos y los morados: una línea de
comunicación difusa, con un enfoque irrelevante para el pueblo,
y más aun para todos los reformistas que se inclinaron a favor
de Leonel Fernández, que era precisamente hacia donde el equipo
estratégico de Estrella debió enfilar los cañones desde la
proclamación de Estrella como candidato presidencial por el
partido rojo.
Leonel Fernández era la “marca” más fuerte de la contienda y por
consiguiente el “imán” que con mayor potencia pudo atraer
cualquier indeciso o digamos “convencido” por la campaña de
Estrella contra el partido blanco. En marketing electoral
presidencial, si el candidato se encuentra en tercer lugar en
las preferencias, indudablemente luchar por el segundo no va a
hacer la diferencia.
Aunque en marketing electoral presidencial solo hay espacio para
uno, los mercadólogos tenemos el área comercial, en la que
podemos aprender de los errores y buscar maneras de perfeccionar
las estrategias y analizar la respuesta del mercado, todo esto
cumpliendo con el objetivo principal de toda empresa: producir
utilidades.
Si alguna vez se encuentra en la posición de asesorar un
candidato político, sea cual sea el puesto ostentado, recuerde:
“en marketing electoral, eres el líder o eres nada”.
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